Mi viaje

Encontrándome

Publicado por Pablo Galera el 17 de septiembre del 2020

Un viaje hacia mí mismo

Esta entrada en el blog la he querido hacer desde el día en el que lo creé. Lo he ido postergando hasta ahora pero parece ser que ha llegado el momento. Los que me conocen saben que he realizado un largo viaje por Latinoamérica, aunque por culpa de la pandemia quedó truncado.

Cuando era adolescente, un profesor del instituto donde estudiaba decidió hacer un viaje por sudamérica de un año, y pensé que era genial y que algún día yo también lo haría. Pero fueron pasando los años y siempre había alguna "buena razón" para no hacerlo. Hasta que llegó el momento adecuado y ya no me quedaba ninguna "buena razón" para evitarlo. Además sucedió que no estaba teniendo el éxito profesional que yo quería.

En un momento de desconcierto profesional descubrí el coaching, me apasionó y vi claro a que me quería dedicar. Así que me formé y comencé a trabajar. Tenía varios clientes pero en el fondo de mí había una especie de runrún que me decía que algo no estaba bien.

Me alegraba mucho cada vez que un cliente lograba su objetivo, pero sin embargo yo no estaba atendiéndome a mí mismo, y ni siquiera era consciente de ello.

Me iba vaciando a la vez que me iba encontrando más dificultades en mi profesión, sobretodo con respecto a encontrar nuevos clientes. Probé varias cosas con muy pocos resultados. Esto me fue desmotivando y fui perdiendo la confianza en mí mismo, hasta el punto de dudar sobre la elección de la profesión. Si no me podía ayudar a mí mismo, ¿cómo iba a ayudar a otros/as?

Me encontraba en este bloqueo. ¡Tan fácil que me resultaba verlo en los demás y que difícil era verlo en mí mismo!

Fue en ese punto cuando decidí que había llegado el momento adecuado e iba a afrontar mis miedos y viajar. Y así fue.

El viaje duró un año, aunque los cuatro últimos meses estuve en un pueblecito de la costa peruana, sin poderme desplazar a causa del estado de emergencia sanitaria, con toque de queda incluido. Pero antes de eso, estuve en muchos lugares, vi muchas cosas, conocí a mucha gente, pensé, sentí, me enamoré... en definitiva viví con intensidad.

Fui aprendiendo sobre la marcha, según iban surgiéndome necesidades. Por ejemplo me deshice de las maletas y me compré una mochila, dejé de ir a hoteles y comencé a alojarme en hostales. Comencé a utilizar aplicaciones del móvil para conseguir mejores precios. Me convertí en un mochilero.

Subí pirámides, bajé montañas, visité desiertos y playas increíbles. Ascendí un volcán. Fuí a la selva, navegué por sus ríos y lagos. Subí a los Andes y conocí a los Apus. Me bañé en el impresionante Pacífico, que por cierto de pacifico no tiene nada. Me fascinó la comida mexicana. Me deleité con la fantástica gastronomía peruana, fruto del mestizaje y de la gran calidad de sus productos. Descubrí en Cuba a un pueblo melancólico y risueño a la vez, con muchas ganas de vivir y de prosperar. Pude ver como todavía quedan muchos rasgos comunes en Mesoamérica del pueblo maya, lo comprobé en México y Guatemala. E incluso pude observar mucha afinidad entre pueblos a muchos miles de kilómetros de distancia.

Sin embargo, de muchas maneras diferentes, fueron apareciendo miedos, lo que me hizo afrontarlos uno a uno, prestarles atención, ver por qué aparecían, qué información traían, y dejarlos ir después. Esto me permitió conocerme más y crecer. Durante mi viaje exterior estaba haciendo también uno interior.

A lo largo del viaje me surgió mucha inspiración. Compuse varios temas musicales con mi inseparable compañero de viaje, mi ukelele; él guiaba mis dedos. Tomé muchas notas para escribir relatos. ¡Me brotaban las ideas, me sentía fluir! Y por pura necesidad, aprendí a gestionar mejor mi propia economía.

Durante la cuarentena pude pensar y sentir mucho. Hasta que llegué al punto de estar deseando volver para ponerme manos a la obra. Me surgieron muchas ideas que ahora estoy materializando. Veremos a dónde me llevan. Lo único que sé es que estoy disfrutando con todos los proyectos que estoy llevando a cabo, ¡buena señal!

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