Elegir una lengua

Una cuestión nada fácil

Publicado por Pablo Galera el 3 de agosto del 2020

Aclaración: el tema de la elección de una lengua en este caso se refiere única y exclusivamente para las entradas en este blog. Nada más.

La primera duda que me surgió cuando decidí crear este blog era si debía hacerlo en castellano o en catalán. Esto ha motivado esta entrada. Me pareció que debía ser la primera. A partir de aquí todo se andará.

Per on començar? (¿Por dónde empezar?)

Comienzo por mi origen. Soy de un pueblo de la Área metropolitana de Barcelona, donde llegó mucha inmigración en diferentes épocas. En mi caso procedo de una familia andaluza que vino en los años sesenta por parte de madre y durante la posguerra por parte de padre, también de Andalucía.

Como todo el mundo sabe en Catalunya se hablan tanto el catalán, que es la lengua propia, como el castellano. Ambas son oficiales en todo el territorio catalán, con la inclusión del aranés, que es una variedad de la lengua occitana, en la Vath d'Aran.

Hay muchas razones para elegir una lengua u otra. Tanto el castellano como el catalán son mis lenguas de uso habitual y corriente en mi día a día, sin embargo el castellano es mi lengua materna. ¿Es esta razón suficiente para realizar una buena elección? En mi caso no. Hay muchos motivos para elegir en un sentido u otro. Todos sabemos bien que la lengua es mucho más que un asunto puramente lingüístico.

En mi caso nací en el contexto de una familia que solo usaba el castellano en casa. Mi padre nació en Catalunya y su catalán era bastante correcto y bien pronunciado, pero por las razones que él tuviere consideró que no debía enseñarme esta lengua, tal y como me solía decir, "ya te la enseñarán en el colegio". Cosa que no fue cierta. En la escuela pública en la que estudié todo era única y exclusivamente en castellano. No fue hasta 5º de EGB (¡sí, ya, lo se, tengo una edad!) que tuve por primera vez una asignatura en catalán, que era precisamente lengua catalana. En, fin, que no fue en la educación donde aprendí a hablar en catalán. Ya era un niño mayor cuando comenzó la emisión de Tv3 y de Catalunya Radio, y como os podréis imaginar, en casa no se solían sintonizar, salvo alguna serie de dibujos animados y poco más. Resumiendo un poco, ya que me podría extender mucho. Yo soy del Baix Llogregat, una comarca que es una especie de isla cultural donde hay gente procedente de todo el estado y donde la cultura catalana está subyugada a la castellana. O al menos así fue durante mi infancia, adolescencia y sinceramente, creo que sigue siéndolo hoy en día, pero con la inclusión de procedencias más allá de las fronteras del estado, por lo tanto culturalmente mucho más variado que entonces.

Siendo ya mayor decidí comenzar a hablar en catalán, quiero decir a usarlo como mi segunda lengua. Solicité a algunas personas cercanas catalanoparlantes, que utilizaran esta lengua siempre conmigo para poder practicar e ir mejorando. Así, poco a poco, fui perdiendo la vergüenza, que sin duda en mi caso era el gran obstáculo que tenía para con esta lengua. Por cierto, hace unos años conocí a un chico de Pakistán que hablaba cinco lenguas, entre ellas un catalán muy bueno que aprendió antes que el castellano. Me comentó que cada vez que subía un cliente a su taxi, él era economista de formación pero ya sabemos los problemas que tienen aquí los inmigrantes de más allá de las fronteras para validar sus títulos y para trabajar de sus oficios, en fin, ese es otro tema, como decía, cada vez que un cliente subía a su taxi y él detectaba que hablaba alguna de esas lenguas, les pedía que la utilizaran con él y así iba practicando. Cuando le pregunté qué era lo más difícil para aprender un idioma nuevo me dijo que sin dudar era el perder la vergüenza.

El mismo hecho de usar una lengua u otra es toda una declaración de intenciones. Entonces, ¿por qué no elegir el catalán? Pues resulta que además hay otras razones de peso. Como he dicho mi lengua materna es el castellano, y aunque creo que me expreso bastante bien en catalán, sin contar con alguna carencia de vocabulario y de algún que otro déficit de pronunciación, me expreso mejor en lengua castellana, con más soltura.

Hay gente que opina que se llega más lejos usando la lengua castellana. Puede ser, no voy a discutir esto teniendo en cuenta el número de hablantes que tiene cada lengua, no voy a entrar en cifras, todos las conocemos bien. De todos modos he decidido publicar de vez en cuando alguna entrada en catalán y quien quiera entender, entenderá. Además disponemos hoy en día de unos traductores online que no paran de mejorar, pero sobretodo es una cuestión de voluntad, de querer.

En fin. Es un tema que no tengo resuelto al 100% y como comentaba, he decidido usar habitualmente el castellano, pero con la inclusión de alguna que otra entrada en catalán. Así me pondré a prueba y veremos que pasa.

Pido disculpas a quien esperara una primera entrada que hablara directamente sobre el tema del coaching, pero teniendo en cuenta que este se fundamenta en el lenguaje, por el medio del cual nos expresamos y comunicamos, indirectamente está relacionado. Lengua y lenguaje forman una de las bases, otras serían las emociones y el cuerpo, pero de esto hablaré en otras entradas. ¡Ya lo estoy deseando!

PS: Véase que utilizo los topónimos en sus lenguas propias por respeto.

Imagen de Tanya50 en Pixabay

Comentarios

Molt en línea amb les teves tres entrades al blog. Me parece interesante la posibilidad de trabajar en diferentes idiomas, pues siempre hay más posibilidades de conectar con uno mismo...y que el coach te pueda espejar, sin juicios, con respeto y liviandad, virtudes que tú posees y que pones a disposicion del coachee en el proceso.

Un luxe haber compartit converses i sessions, tant presencial com on line!

Endavant!

Una forta abraçada company!

Rosa Maria Gomez Vilaseca

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